Acción, reacción y retroalimentación
Os voy a contar algo que veo todos los días.
Vivimos en una sociedad en la que se valora la rapidez por encima de la eficacia.
Nos encanta tener un menú de comida en el acto antes que ir a un restaurante en el que nos tienen que preparar la comida y esperar un rato.
Nos encanta tener el aire acondicionado comprado e instalado el mismo día en el que fuimos a la tienda porque ese día empezó a hacer calor.
Somos capaces de llevarnos un coche de poco equipamiento si éste nos lo dan en el acto.
Nos gusta el traca traca aquí y ahora.
En informática nos pasa lo mismo, nos gusta conectarnos al “mesejer” sin tener que escribir el nombre de usuario y contraseña, por ejemplo.
Éste hecho es de vital importancia a la hora de diseñar la intefaz de usuario de un programa.
Los usuarios lo que quieren es que cuando pulsen sobre el comando “guardar” lo que este haciendo se guarde. No quieren que les aparezca una ventana que ponga donde se va a guardar o que se va a sobrescribir tal cosa.
[Actualización] ¿Y quieres que se te etiquete de lo mismo? Entonces mejor esta maquetación (respetando tus cambios de tamaño de fuente) y realizando una correción de acentos que hace más legible el texto, más atractivo el blog y la propia entrada y más demostrable que no eres un loser… ¿Verdad? ;-P
Un usuario no lee, actúa
Ventanas, iconos, campos de texto, asistentes, etc. pero sobre todo, textos explicativos, la lectura de texto largo es omitida.
No leen las condiciones de uso y privacidad en una web, el contrato de licencia un programa, lo que pone un asistente sobre configuración de Messenger, no leen ese aviso que les advierte que si guarda ese archivo en un determinado formato luego no lo podrán abrir en otro equipo; no leen el aviso que les indica que el Office que tienen instalado en su portátil es de prueba y evidentemente no entienden porque hay que pagarlo si ya venía con el portátil que compraron y menos aun que no podrán abrir sus archivos despues de que pase un periodo.
No, no leen, por eso no lo entienden. Solo quieren actuar, son los usuarios loser.
Mejor olvidar el tema de la instalación de programas, y menos, en Linux, les da un ataque de pánico.
Miedo
El cine y la televisión han dado la típica imagen de un hacker que tiene en la pantalla llena de textos, y esta haciendo algo malo seguro porque tiene mucho texto en la pantalla, negra, si en la pantalla del ordenador aparece millones de líneas de texto, aunque sea simplemente el texto de bienvenida de algo tan inofensivo como Messenger, los loser piensan que tienen ante ellos algo que les van a hacer destrozar el ordenador o Internet entero.
Optan por salir de esa parte del ordenador y no usarla, y si pueden, llaman al informático.
Comandos
A todos nos gusta ser jefes y que nos hagan todo, y esa sensación la logramos con el ordenador.
Decimos guardar y que se guarde.
Pero, a un loser no quiere que se le pregunte dónde o que se va a sobreescribir algo, y si ese comando tiene de por medio un texto largo entonces mejor nos olvidamos.
El ordenador ideal
Equipado con el sistema operativo del ipad.
Nada más, nada de carpetas que indique donde almacenar los datos. Ni preguntas sobre formatos a la hora de guardar, nada.
Pulsar botón guardar y se guarda, ya está. Nada de opciones avanzadas para losers, no quieren hacer el esfuerzo de aprender.
El coche no nos pregunta cuando y como se quiere cambiar de marcha, se cambia de marcha y punto. No tiene nada más, es simplicidad, es acción, reacción, retroalimentación.
Tampoco es que sea tan simple, explicar que hay que pagar por instalar las cosas, que no funciona con archivos como un ordenador, y tal, no es fácil, pero Apple lo ha logrado bien.
No quiere que sea eficaz, sino rápido y de aparencia indolora, eso es el iPad.
La informática va a ir en ese camino, simplicidad a cambio de menos transparencia en las acciones o muerte.
Aunque estoy de acuerdo en que existe gente con el perfíl de usuario ‘comodón’ y con pocas ganas de aprender no estoy de acuerdo en que la informática tienda a ir en un camino de simplicidad radical.
Sí que pienso que existe un tipo de informática que se convertirá en la nueva ‘caja tonta’ donde nosotros con una actitud más bien pasiva y ‘pasota’ se nos ofrecerá contenido a la carta (eso de la interactividad y demás). Ahí está el foco de negocio del iPad y dispositivos similares.
Ver videos, escuchar música, leer y escribir tus correos, hacer alguna cosilla más y todo tirado en el sofá… Trabajar lo que se dice trabajar aún le queda cuerda a la informática ‘clásica’, que da más recursos, herramientas e interfaz (ratón, teclado, pantalla) más apropiada para la productividad.
Siempre quedará Unimac con su gente deseosa de aprender algo, tampoco en exceso, pero algo.
Más consuelo son aquellos a los que doy clase, ahí el nivel es interesante.
Y el nivel grande es el de esos poquísimos de mi alrededor que además programan. Estos sí que sí, estos reparten ilusión, hombre, uno de ellos es un poco toca-narices, pero reparte grandes conocimientos muy ilusionantes y el otro aprende rápido, da gusto verlo superar uno a uno, todos los misterios que se plantean porque no hay buenos manuales de según qué lenguajes de programación.
Y otro lo tengo más de lejos y además lo hace por diversión. Montó en el trabajo una utilidad para vender mejor y la usan también sus compañeros en los iPhone. Para este último ¿Se te ocurre un programa que quieras tener en el iPad?, acepta ideas.